Realizar una terapia así requiere de pura motivación, esfuerzo, búsqueda, QUERER y estar muy abierta para escuchar, aprender y sobre todo lanzarte a ponerlo en práctica. Crecer duele, esta es una experiencia intensa para la que hay que estar preparada pero es de las mejores inversiones. En el proceso fui consciente de cuanto dolor tapado y contenido estaba soportando, y no me dejaba avanzar. Aquello se había convertido en una bola de nieve, o mejor dicho en una cebolla a la que ir quitando capas. Aquello era grave, pero podía solucionarlo.

 

Me abrí en canal sintiendo mucho dolor y venciendo cada día mis resistencias, porque había tantas cosas tan arraigadas, tan equivocadamente elaboradas pero a la vez entendiendo, colocando, tomando perspectiva y decidiendo, abriendo mi camino.

 

Ahora, todo el cambio se refleja en mi vida, me siento  en  unión y coherencia conmigo. He descubierto que el miedo es un flecha. Si algo te da miedo, entonces, es por ahí. Ahora suelo consultármelo todo a mí. Primero negocio todo conmigo antes que con nadie, trato de mejorar mi diálogo interno cada día, ser mi amiga, darme permiso, ahora sé sostenerme y soportarme en soledad. Ahora estoy mucho más cerca de como quiero ser y como quiero vivir; y tengo algo muy muy claro: "MI PAZ, NO ES NEGOCIABLE"

 

Del proceso me llevo una nueva forma de andar. He aprendido que "Todo Cambia", que es bueno cambiar y que se puede disfrutar de ese caminar y divertirme haciéndolo. También construí un "Interruptor". Es el que me avisa cuando algo no va bien, cuando empiezo a sentirme extraña o a separarme de mí, cuando empiezo a sentirme incómoda, mal colocada.

 

Creo que todas las personas que tenemos este tipo de experiencias en nuestra vida tenemos algo en común: la búsqueda, la separación, la pérdida, la incomodidad, el dolor... Pero, al menos en mi caso  no te quedas aquí, quieres continuar aprendiendo.Ser el Patrón de tu Barco no es sencillo, pero bien merece la pena.

ALICIA (38 años)